Lavadoras y otros seres im-prescindibles

Hoy viene el técnico de la lavadora a darnos el presupuesto. No está mal, tras 2 meses haciendo la colada fuera (GRACIAS). Nos ha dicho que si lo que falla es el conmutador (o algo así), suele convenir comprar una nueva. Así que estamos aquí poniendo velas para que sea otra cosa (la goma, el muelle…).

Se estropeó en pleno auge de estrés, como suele gustar hacer a las lavadoras y a los electrodomésticos considerados “imprescindibles”, no sea que, ocupados como estamos en otros asuntos, vayamos a olvidar cuánto dependemos de ellos. Pero pasado el shock inicial, en el que pensábamos que había llegado el fin del mundo, casi que te acostumbras. Como nos acostumbramos a todo. O a casi todo. 

Te acostumbras a madrugar. A comer mucho o a no comer. A comer sola. Al cigarro de después, o a no fumar. Te acostumbras incluso a que esa persona ya no esté a tu lado. 

Y pese a nuestro empecinamiento y nuestros miedos, la vida nos va demostrando en cada ocasión que el único electrodoméstico imprescindible que hay aquí es ella. Y que hay que cuidarla y prestar atención a cada lavado porque, como rezaba una de las mejores letras del mundo, no distingue tejidos. 

Buena semana.

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