Días especiales

La vida es una sucesión de días que se parecen mucho unos a otros, salpicados de unos pocos días diferentes que recordarás siempre. Normalmente son esos pocos días diferentes los que marcarán el rumbo de los días parecidos.

Los días diferentes son los días de las decisiones y las casualidades. Ese día en que decides qué carrera estudiar, o dejar los estudios; ese día en que no quieres salir pero tus amigas te convencen y conoces a esa persona; ese día que no respondes al teléfono, o que te encuentras a ese amigo al que le das el CV…

Más tarde, al echar la vista atrás, recordarás esos días especiales y podrás fantasear otros caminos, pero nunca sabrás, por muy obvia que te parezca la respuesta, si fueron para bien o para mal, porque lo que hubiera pasado después de hacer otras elecciones, de otras casualidades, nunca lo sabrás.

Pero, ¿sabes qué? Tampoco importa mucho. Los días especiales escasean y tienen su magia pero por lo general están sobrevalorados. En realidad los que importan son esos días a los que llamamos “rutina”, que se parecen unos a otros, porque son el 95% de nuestra vida. Los días especiales marcan el “qué”, pero los días comunes dibujan el “cómo”.

En algún momento descubrirás que lo que importa no es la profesión que elijes, el trabajo que  encuentras, ni siquiera, las personas que te acompañan. Lo importante es si te gusta lo que haces, si sonríes a menudo, si amas a los que tienes cerca y si sabes apreciar la belleza que te ofrece el mundo. Lo demás, es sólo esperar a que llegue la siguiente ola.

Bienvenida a bordo, Marina.

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Coincidir

Me gustan los cambios, ella adora la estabilidad.
Ella mira, yo escucho.
Yo bajo las persianas, ella las sube.
Ella piensa, yo actúo.
A veces coincidimos. Otras, simplemente nos reímos.
Cómo la echaba de menos…
Con nuestros horarios anti-conciliación familiar, nuestras prisas y nuestro malhumor, casi había olvidado lo mucho que la quiero.
Nunca pretendí encontrar una mujer perfecta, sólo alguien que comprendiera mis defectos. Y entonces apareció Ella.
Y sólo quise parar el tiempo.
Hoy miro al cielo, preguntándome por la música que sonará mañana, las estrellas que iluminarán mis noches y el olor que tendrá el aire.
Me gustan los cambios, pero rezo cada noche por sentirla siempre como la siento hoy a mi lado.

Girando sobre otro eje

A veces la vida se dilata, como el tiempo, y a veces se condensa tanto que cuesta creer que todo esté sucediendo a la vez. Pero esa es una de las reglas del juego, y parece ser que ahora es nuestro turno “como éramos pocos parió la abuela”. Y está siendo un parto largo.

Las complicaciones y los cúmulos de despropósitos, lejos de solventarse, se acumulan; la incertidumbre se prolonga y la resistencia de nuestra paciencia y nuestra salud mental se pone a prueba.

Hablo en plural porque ésta es una batalla compartida. En medio de la injusticia, la frustración y la impotencia, hay un ser que crece, que se hace fuerte ante la adversidad y sonríe ante la visión de la nueva etapa que se abre ante él.

Atrás quedan mañanas de estrés, tardes de encierro y noches de un solo baile. Lo que nos depare a los tres el futuro sólo los dioses lo saben. El presente parece un huracán tomando fuerza, a punto de estrellarse contra algún lugar habitado, pero en su centro brilla un precioso Sol de verano.