Indultando que es gerundio

El Gobierno acaba de indultar a 11 presos. Eso ya de por sí causa cierto resquemor. Sigo leyendo “por motivo de la Semana Santa”. ¿Ein? ¿Como acto cristiano?

Leo un poco más. Resulta que son las cofradías las que solicitan la liberación de sus fieles…

Por momentos me parece haber vuelto a la Edad Media.

¿Dónde ha quedado el estado laico? Sigamos leyendo. El presidente Zapatero concedió 15 con motivo de la Semana Santa en el 2010.

Va a ser que nunca llegó.

“La historia no es lineal, como queremos creer, es cíclica, y ahora avanzamos a pasos agigantados hacia un neofeudalismo”, explicaba Antón Losada en la Ser a propósito de su nuevo libro “Los ricos vamos ganando”. Ya el trabajo no garantiza salir de la pobreza y cada vez está más de moda pagarlo con comida. Al mismo tiempo, la crisis está enriqueciendo a muchos (unos pocos, comparados con el resto), y lo mejor es que han logrado convencer a la mayoría de que la culpa de lo que está ocurriendo la tiene el estado de bienestar. Ja!

Y tanto que van ganando.

Mi fantasía vuela mientras busco un rol que una mujer pueda ejercer en la Edad Media con cierta dignidad. Nunca me gustó esa época de la historia. Pero la respuesta no tarda en surgir. Un convento. No por devoción religiosa, sino por puro pragmatismo. En una época en la que la vida de las personas no tiene valor y la dignidad de la mujer ni siquiera existe como concepto, sin llegar a ser una garantía de nada, un monasterio me parece la opción más segura.

Pero, ¿y en esta época? ¿Qué papel podría jugar de mayor en la sociedad neofeudal que está naciendo? A la iglesia sólo me acercaría para ver mejor a mi Granpo.

El de pobre no me gusta. Tampoco el de granuja. Una pena. Quedan muy pocas opciones. ¿Mártir? Aunque simpatizo con muchas causas, no me apetece morir por ninguna de ellas. ¿Mercader? Si tuviera algo que vender…

Como intuíamos, la ciencia tampoco es una opción en una época de oscuridad.

De repente, la luz. El arte. Siempre nos quedará el arte.

Preguntas y esperanzas

Quizás dentro de dos años, cuando la tesis esté acabada o a punto de ser acabada, ¡espero!, miraré atrás y pensaré cuánto he aprendido sobre aquello que estoy estudiando. Quizás.

Hoy por hoy, si bien me encuentro en un momento de mucho aprendizaje profesional, y sobre todo personal, lo que estoy encontrando tiene poco que ver con lo que espera encontrar. Un poco como en la vida, llena de descubrimientos sorprendentes, poco predecibles.

Lo que estoy aprendiendo tiene cada vez menos que ver con la ciencia y más con la vida. Menos con los libros y más con los años.

A falta de incorporar aproximadamente la mitad de la muestra y de que los programas de análisis de datos hagan su magia, tras cerca de 40 entrevistas personales después de haber iniciado mi particular periplo por el desierto, estoy segura de que la respuesta que busco se escurre entre las respuestas que marco.

Cada entrevista me descubre un mundo, el universo particular y fascinante de cada familia. Tras la mayoría de ellas, creo captar la esencia de la situación, del pensamiento y la historia de la persona, al menos tal y como cada mujer la vive. Pero el cuestionario no recoge el brillo de sus miradas al hablar de sus nietos, o de la relación con el mismo hombre después de 40 años de compartirlo casi todo. No capta la amargura de algunas palabras, o la explicación a las respuestas que marco.

Y estando mi comprensión a años luz de lo que refleja el cuestionario, ni se acerca a la respuesta que busco. Tras tantas entrevistas, sigo sin poder predecir, la mayoría de las veces, la contestación a las que me parecen las preguntas más interesantes de todo el cuestionario:

¿Hasta qué punto siente que su vida tiene sentido?

Si volviera a nacer, ¿cambiaría algo de su vida?

De manera global, ¿Qué puntuación le daría a su felicidad, en una escala del 0 al 100?

Hay algo, algo muy importante, que se me está escapando.

Y sin embargo, cada día, aprendo. Aprendo que las personas son más proclives a ayudar a una estudiante que a contribuir al avance de la ciencia. Aprendo sobre el pasado de nuestro pueblo, sobre el sentido de la entrega y sobre la capacidad de evolución y cambio que tiene el ser humano a cualquier edad.

Con la esperanza de que también la sociedad pueda reconstruirse a si misma, me dispongo ahora a votar. Feliz día de la democracia.

Felicidad

Hoy es el día internacional de la felicidad. Qué bonito. Ojalá tuviéramos más días así y menos conmemorativos de muertes y enfermedades.

En la radio comentan y animan  a los oyentes a compartir sus pequeños momentos de felicidad cotidiana. Otra sana costumbre, porque recordar momentos felices contribuye a hacernos más felices también en el presente, cambiando el cristal de las gafas con las que vemos el mundo. Cuánta sabiduría encerraban las palabras de Kant.

Y como el resto de oyentes, imagino, recordaba yo mis propios momentos de felicidad cotidiana, que no son pocos 😀

Y además es viernes. Qué bien colocado 🙂

Qué tengan un fantástico fin de semana!

Elecciones

¿Saben a quién van a votar? Yo no. Sé a quién no voy a votar, pero no sé si es suficiente.

No voy a votar a los que defienden los intereses de los grandes empresarios, los bancos y la Iglesia Católica. Eso significa que la derecha y la derecha de la derecha, quedan descartadas (PP, VOX y Falange Española).

No voy a votar a los corruptos, a los cómplices de los corruptos, a los que han perpetuado los privilegios de los políticos, a los que tienen que pagar el silencio de los testigos o devolver antiguos favores. Eso significa que quedan descartados todos los partidos que hayan gobernado en España, como mínimo a nivel nacional u regional, (PSOEIU).

No voy a votar a quienes tuvieron ocasión de proponer un referéndum sobre la monarquía y les faltó tiempo para rendir pleitesía al futuro rey. Eso descarta a UPyD.

No voy a votar a ningún partido que defienda la división por encima de la unión. Eso descarta a los nacionalistas, aquí en Andalucía, al PA.

No voy a votar a ningún partido clasista, lo cual descarta, entre los restantes, al PCPE. 

No voy a votar a ningún partido reduccionista, que sólo luche por una causa, por muy loable que ésta sea. Eso descarta, en esta convocatoria, a Partido Animalista contra el Maltrato AnimalRecortes 0 y Escaños en Blanco.

Entre los restantes, destacan como mal menor Equo – Podemos y Ciudadanos. Como alternativa real y justa no me convence ninguno, pero casi con toda probabilidad mi papeleta irá a uno de ellos. Porque hay algo peor para la democracia que votar sin entusiasmo, y es no votar.

Cuentos

La vida no es aquello que te sucede, sino lo que tú te cuentas sobre lo que te sucede, porque lo importante no son los hechos, son las palabras. No las que se lleva el viento, no las olvidadas al pronunciarlas, no las ignoradas. Son las palabras que nos decimos a nosotros mismos, esas que se enredan en nuestro pensamiento. Seguramente por eso el cerebro está lleno de surcos, para que aniden allí las ideas.

Y echan el vuelo por la noche, irrumpiendo en nuestros sueños, o susurrándonos su canción al oído.

Otras veces se agolpan en algún recodo y les cuesta salir. Entonces eres tú quien tiene que abrirles la puerta y enseñarles el camino. Escribes. O pintas. Yo, casi siempre escribo, y al hacerlo construyo mi realidad, la interpreto, le pongo nombres, adjetivos y por último, le doy un sentido.

Vivo a través de las palabras. Las que me cuento. Las que no me dices. Hoy tienen un sabor agridulce. Saben a derrota y a sonrisa. Suenan a fantasmas del pasado, cada vez más frágiles, y a brisa fresca. A nuestras miradas encontrándose.

Llega la primavera

Hará un par de semanas que me hablaron sobre la carta de despedida que Oliver Sacks, afamado científico y escritor, había escrito a sus 81 años, conocedor de que su final estaba cerca.

“Son sus reflexiones sobre lo que ha sido su vida”, me explicaron. Inmediatamente sentí curiosidad. Las reflexiones y el balance de una vida, de cualquier vida, a los 80, ya me resultan interesantes de por sí. Si vienen de un escritor, además, prometen ser elegantes.

Me sonreí al leer que él también entendía que los escritores tenían una conexión especial con el mundo. En palabras textuales (traducidas libremente por mí):  “He tenido una conexión especial con el mundo, la conexión de escritores y lectores“.

Es una bonita despedida llena de paz y entereza, que me estremeció en su frase final. Va para ustedes:

“Above all, I have been a sentient being, a thinking animal, on this beautiful planet, and that in itself has been an enormous privilege and adventure”.

Que en mi traducción libre vendría a ser algo así como: “Sobre todo, he sido un ser sensible, un animal pensante en este bonito planeta, y eso en sí mismo ha sido un enorme privilegio y una gran aventura“.

Os dejo el enlace a la carta completa aquí.

Aún bajo el influjo de sus palabras, o quizás de la incipiente llegada de la primavera, este ser sensible y animal pensante que a veces también se comunica con el mundo a través de la palabra escrita, se pregunta quién escogería como lema de su linaje un lúgubre “Se acerca el invierno”, teniendo a la vuelta de la esquina un prometedor “Se acerca la primavera”.

Los publicistas de El Corte Inglés, mucho más vivos, sí que lo vieron claro. Quizás por eso la gran empresa sobrevive a las sacudidas de la crisis, mientras los Stark andan extinguiéndose a cada capítulo.

Y además de cuasi-primavera, hoy es viernes. Que tengan un fantástico fin de semana.