Luchas despiadadas

A veces me pregunto qué voy a hacer con los escalares de mi acuario. Han crecido mucho desde que llegaron a casa y se han vuelto terriblemente territoriales, como era de esperar, por otra parte. Con lo que no contaba era con que sobrevivieran los cinco. En el pequeño ecosistema de los acuarios, como en todos, impera la ley del más fuerte y la Naturaleza impone sus reglas.

El resultado que tengo en el salón es una población estabilizada desde hace casi un año -lo cual significa que no ha habido bajas pero que tampoco puedo introducir a ningún miembro nuevo sin que sea devorado en cuestión de minutos-, con un reparto bastante desigual del territorio. Los dos escalares mayores, que podrían ser pareja, se han quedado con la mitad izquierda del acuario. Los dos siguientes por tamaño, que bien podrían ser otra pareja, se han quedado la parte derecha. Lo curioso es que la parte derecha es bastante más grande que la izquierda. Y lo que llama la atención es que la parte más grande, que es también la que tiene menos corriente  (por lo tanto vendría a ser como la parte VIP) no se la hayan quedado los mayores. Pero se sale del asombro en cuanto se tiene ocasión de observar el comportamiento del que parece ser el macho de la pareja mediana, increíblemente agresivo, que de un movimiento rápido acorrala a los grandullones.

Hasta ahí podría quedar la cosa bastante equilibrada. Lo que no termina de cuadrarme es la posición del 5º escalar, el más débil de todos, que además de no tener compañero/a, apenas dispone de espacio para nadar libremente. En cuanto sale de su escondite van todos a por él.

Seguramente lo hubiera regalado ya, si no se tratase del “survivor”, el único pez que sobrevivió al accidente nuclear de Coria, luego a la posterior mudanza y a las 2 semanas que pasó en un tuper hasta que pude acondicionar el nuevo acuario. Es un canto vivo a la resistencia, un recordatorio de que, a veces, lo improbable ocurre. No ha crecido desde entonces, se ha quedado con el mismo tamaño, no ha encontrado pareja y ahora las nuevas generaciones lo tienen arrinconado tras el filtro.

La tentación es pasarlo al otro acuario, pero sé que acabaría haciendo un genocidio él solito en un par de días, teniendo en cuenta el tamaño de los habitantes del acuario de arriba, en su mayoría crías. Se parecería demasiado a la ocupación israelí tras el holocausto nazi y no puedo participar en semejante despropósito.

Al final acabaré comprando otra urna, lo sé, aunque sea una pequeñita, sólo para él y para los inadaptados. Siempre tuve debilidad por ellos. Por los débiles, por los que luchan solos contra gigantes que lo tienen todo a su favor.

Quizás por eso me siento hoy tan cerca del gobierno griego. Tan pequeño, tan acorralado, tan solo, abandonado a una muerte segura, mientras los poderosos presionan más y más, casi sin esfuerzo, haciendo gala de su fuerza, a la espera de que en cualquier momento se produzca el fatal desenlace, del que encima culparán al gobierno griego. Como si les hubieran dejado alguna opción. Como si no hubieran tenido que elegir entre una muerte lenta, pero digna, o una muerte rápida, tras confesar pecados no cometidos e implorar perdón.

Los escalares pueden ser despiadados cuando luchan por el territorio. Necesitan asegurarse comida, pareja y espacio suficiente donde sus crías puedan nacer y crecer sin ser devoradas por otros. Observarlos, incluso en los momentos más duros en los que persiguen al pobre “survivor”, no deja de ser un espectáculo de supervivencia, de realismo y equilibrio.

Observar o escuchar lo que está pasando con Grecia, la UE y el FMI es otro tipo de espectáculo. Es de aquellos a los que las personas corrientes se avergüenzan de asistir, porque te inundan de impotencia y de asco. Te dan ganas de gritar a los cuatro vientos que tú no tienes nada que ver con lo que están haciendo, que tú eres de Groenlandia o de alguna tribu perdida del Amazonas, que no eres ciudadano de la Unión Europea, que no es con tu voto ni en tu nombre en el que están asfixiando y humillando al pueblo que un día fue cuna de la civilización y de la democracia.

Se supone que los seres humanos tenemos capacidad de decidir. Se supone que la Unión Europea tiene entre sus principios la solidari… solidari… solida… (disculpen, me están dando arcadas).

Mientras sigo pensando qué hago con mis escalares voy a pasearme por las redes, a ver qué se puede hacer desde aquí para apoyar al pueblo griego.

Buen fin de semana!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s