Back to slavery

La esclavitud va calando cada vez más en nuestra sociedad, pero tenemos que estar agradecidos porque tenemos un amo amable que está contento porque está ganando más dinero con nosotros, y quizás, si nos portamos bien y metemos el voto correcto en la urna, para el año que viene nos afloje un poco la soga, o, quién sabe, vamos a ser optimistas, lo mismo comparta con nosotros alguna migaja que se le haya caído al suelo.

La división en nuestra sociedad se está haciendo tan grande y tan masiva que ni el bonito decorado preelectoral, con todos sus fuegos artificiales y confetis, puede seguir disfrazándola.

No viví la guerra civil ni la preguerra, así que no puedo hacerme una idea del tamaño de la brecha social de entonces, ni del ambiente de crispación que se vivía.

Pero sospecho que la diferencia entre los dos momentos no se encuentra tanto en las dimensiones del abismo que separa las dos Españas, sino en el nivel de letargo en el que ahora nos encontramos.

Los bienes de consumo, el avance de la tecnología, la saturación de información, la hiperconectividad con todo y con todos en todo momento, nos mantienen adormecidos, hipnotizados mirando las pantallas, mientras los amos ajustan más y más las cadenas que nos atenazan.

La reforma laboral ha propiciado el papel de las ETTs (¿agencias de colocación, de intermediación, era el eufemismo?) para la búsqueda de empleo.

Las ETT intermedian entre el trabajador y la empresa, lo cual quiere decir que se llevan una comisión que les paga la empresa (que resta de tu sueldo), que los contratos son más breves y que si se alargan no vas a poder disfrutar de vacaciones, porque estás por ETT, ni de días para citas médicas, por ejemplo.

Si consigues un contrato ahora, posreforma laboral, además de tener menos derecho a la indemnización por despido cuando te echen, estás sujeto a la flexibilidad horaria, lo que quiere decir que no tienes por qué tener un horario fijo, y por supuesto no lo tienes. Eres informado cada día del horario que tendrás al día siguiente, del número de horas que trabajarás. Si eres afortunado, lo sabrás de una semana para otra, pero siempre es mejor comprobar los horarios de un día para otro, “no vaya a ser que haya algún cambio de última hora”.

Proliferan los contratos a jornada parcial por días o por semanas. Si eres afortunado/a, puedes conseguir un contrato por todo un mes de trabajo. Compaginar los microcontratos, si has tenido la suerte de acceder a alguno, con las prestaciones, si tienes la suerte de conservar todavía alguna, es una odisea.

Y lo mejor es que después de hacer juegos malabares, ni alternando microtrabajos con prestaciones te da el sueldo para llegar a final de mes.

Comedores escolares. Tasas de pobreza, desahucios… cifras frías que parecen hablar de otro lugar, más lejano. Porque claro, España va bien. Los bancos y las energéticas vuelven a tener beneficios. Los amos siguen amasando cantidades ingentes e indecentes de dinero, y eso es lo importante. Las cifras macroeconómicas que el vulgo no entiende porque es ignorante.

Y después está la cada vez más exigua clase media, ya únicamente conformada por una parte del personal laboral y funcionario de la administración pública, parte de jubilados y pensionistas y parte de los trabajadores que aún conservan su empleo pre-reforma laboral.

No sé dónde colocar a los trabajadores autónomos. A veces amos, por momentos clase media, pero casi siempre esclavos, aunque con cadenas más largas y suaves.

La revolución indignada no ha estallado. De momento se ha canalizado a través de partidos políticos que, allí donde han llegado, han iniciado su lucha desigual contra el poder y el sistema establecido. David contra Goliat en una guerra silenciosa, aletargada, que puede contar con pequeñas victorias, pero que en seguida es aplastada por la maquinaria de las grandes superpotencias en cuanto intenta aspirar a algo más.

¿ Qué pasará cuando pasen las elecciones y quiten este bonito decorado? ¿ Qué pasará cuando nos quedemos a solas con la realidad ?. ¿Estallará la revolución o nos sumergiremos todavía más en el fondo de nuestras pantallas ? Era una pregunta retórica. Que el señor nos pille con un buen Smartphone.

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