Plagas

La precariedad de nuestra economía se había dejado notar en los últimos meses también en el estado de los acuarios. La falta de tiempo para dedicar a su mantenimiento tampoco ha ayudado.

Aunque la población del acuario de escalares se ha mantenido milagrosamente estable, una proliferación excesiva de algas había cubierto casi por completo sus cristales, de forma que costaba mucho ver su interior.

Comencé con un tratamiento intensivo consistente en cambios de agua frecuentes, que sólo recientemente he podido completar con el paso definitivo: la compra de un pequeño ejército de peces come algas.

Aunque tengo químicos anti-algas, la mejor opción siempre es la auto-regulación de la Naturaleza mediante el equilibrio de sus ecosistemas.

siames

Come-algas siamés

La primera tanda de come-algas, 4 siameses, se mostraba excesivamente temerosa de operar en áreas visibles, por lo que se replegó en la esquina derecha del acuario, que ahora luce impoluta, sin atreverse a explorar el resto, claramente intimidados por el tamaño de los antiguos habitantes del acuario.

Ante el poder de los grandes, la única opción de los pequeños es permanecer juntos en grandes grupos.

Ayer envié refuerzos, un Plecostomus, Pleco para los amigos, y 4 Pekoltias (creo que se llaman así), todos ellos eficaces come-algas.

pleco

Plecostomus

 

Ahora mis come-algas, aunque siguen prefiriendo las esquinas -lugares menos accesibles para los grandes-, se van dejando ver también por el resto del acuario, recorriéndolo poco a poco de punta a punta, dejando a su paso un reguero de claridad y transparencia evidente que hace recobrar la esperanza en que podamos controlar la plaga.

Aunque el acuario dista mucho de estar impoluto, salvo por sus esquinas, ahora la trama de algas es menos intensa y ya permite ver lo que hay tras los cristales desde fuera: más algas.

Mientras observo al pequeño ejército afanado en la ingente tarea de reducir la plaga del acuario y escucho las noticias de última hora, no puedo evitar pensar en la analogía: un ejército de jueces, policías, periodistas… luchando sin descanso por acabar con nuestra plaga particular, la corrupción. Como mis come-algas, también ellos tienen que tener cuidado de no dejarse ver demasiado, si no quieren morir devorados por los poderosos, que han sabido adaptarse y sacar provecho del sistema. Como mi pequeño ejército, también ellos encuentran su fuerza en el poder de la unión. Y aunque sus resultados son evidentes, y van logrando importantes logros, algunas dimisiones, como la del ministro Soria, algunos encarcelamientos, como el de Mario Conde, que hacen recordar que existe una cosa que se llama justicia y que a veces también funciona para los ricos, los espacios de transparencia que van dejando, lejos de aportar tranquilidad, sirven para que desde afuera comience a vislumbrarse el verdadero alcance de la plaga.

 

 

 

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