Fin de una era

En unas horas se decidirá si se rompe la tendencia de la Unión Europea a crecer y comienza a disminuir. No en talla moral, que hace mucho que la perdió, sino cuantitativamente.

En unos días se decidirá (¿decidiremos?) el futuro gobierno de España. Al menos, el próximo reparto de escaños.

Quizás, un nuevo contrato.

En unas semanas alguna selección ganará la Eurocopa, cosa que me importa poco pero en este país es como vital y aunque lo intentes no puedes permanecer ajena a ciertas realidades.

En unos meses, si los dioses quieren, estaremos inaugurando un nuevo hogar, un nuevo negocio.

Hay otros finales que se adivinan pero que no me atrevo a escribir.

Lo viejo deja paso a lo nuevo. Aunque a veces lo que dejamos atrás es lo nuevo, y volvemos a lo viejo, a un lugar que conocemos bien.

Estamos ante un cambio de era. Lo que nos depare el destino sólo los dioses lo saben. Que el camino será arduo lo damos por descontado, pero ya tenemos el cuerpo y el alma curtidos y no nos dejamos asustar fácilmente.

Y henos aquí, justo antes de tomar la próxima curva, el siguiente desvío del camino que hasta ahora parecía marcado, con los bolsillos llenos de buenas vibraciones, deseos por cumplir y una decisión tomada: volver a equilibrar la balanza.

Anuncios

Elecciones

Muy bueno el debate en El Objetivo en La Sexta, con representantes de los 5 partidos más aventajados según las encuestas. Repreguntando, aportando datos…

Echo de menos la presencia de alguna mujer entre los políticos y me pregunto cómo será posible transitar hacia la igualdad partiendo de semejante hegemonía masculina.

Tampoco la situación es mejor entre los candidatos al gobierno. Todos hombres. Así no vamos a llegar muy lejos, eso está claro.

Los escándalos de corrupción día sí, día no y el de en medio también no es que animen a creer en la política.

Pero la esperanza es lo último que se pierde, y más cuando lo que está en juego es el presente y el futuro de un pueblo.

En esta ocasión tengo claro mi voto. A menos que de aquí al 20 de diciembre ocurra algún acontecimiento lo suficientemente relevante como para hacer cimbrear los pilares de los grandes partidos, voy a votar a la coalición liderada por Alberto Garzón: Unidad Popular.

Por primera vez en mucho tiempo he recuperado la fe en que converjan los programas, las palabras y los hechos. Al menos, cuando hablamos de un partido relativamente clásico. También me gusta el candidato, y ahí reside gran parte del secreto de mi vuelta a los orígenes.

Cada vez me produce más rechazo Pablo Iglesias y su poca educada costumbre de descalificar personalmente a los adversarios, la agresividad de su discurso y su rechazo a converger con otros partidos pequeños, ideológicamente afines.

Cada  vez me da más miedo la buena retórica de Albert Rivera -y de gran parte de su equipo-, por la capacidad que tiene de envolver en bonito papel de regalo grandes bombas de relojería para los que aún creemos en la igualdad social.

De los otros, ni hablamos.

Así que tal vez no sea el voto más útil, pero creo que no voy a caer en la trampa de votar lo que no me gusta por quitarle fuerza a lo que me gusta menos.

Voy a votar al partido y al candidato que más se aproximen a lo que pienso y a lo que siento. Tal vez no sea el camino para cambiar el mundo, pero al menos será el camino para que el mundo no me cambie a mi.

Para las próximas elecciones, dos deseos:

  • Que gane la izquierda, aunque sólo sea para parar este despropósito en el que estamos inmersos desde el 2010.
  • Que la gente vote desde la ilusión, sea a favor de quien sea, y no desde el miedo, contra el que sea.

Amen.

 

 

 

 

What if…?

¿Alguna vez te has preguntado “Qué hubiera sido de mi vida si…”?

Muchas personas, en su mayoría mujeres, enviaban sus historias a una sección de la revista Pronto que, titulada tan sugerentemente, daba rienda suelta a sus fantasías de vidas alternativas.

De adolescente leía fascinada historias truncadas por una mala elección, o cómo un cúmulo de casualidades hacían que una vida condenada a la desdicha se iluminara con la llegada de alguien especial.

A ratos novela rosa, a ratos drama ruso, todas las cartas tenían algo en común: un punto de inflexión a partir del cual la vida tomaba un camino y dejaba otro atrás.

La fuerza del destino en estado puro.

Años después, yo también comencé a fantasear con mi propio camino alternativo. Un camino no tomado que hubiera sido el principio de una vida muy distinta.

Y de tanto pensarlo, se convirtió en una idea fija, en mi arrepentimiento inconfesable.

Qué gustazo, después de tanto tiempo, darle una patada a aquella tarde y plegar las dimensiones del Universo.

El fin del mundo y otras maravillas de este planeta

IMG-20141019-WA0052

He conocido una ciudad al borde del planeta que brilla humilde y soberbia entre lagos, y nieves eternas.

IMG-20141018-WA0026

He conocido una ciudad que llora por haber perdido lo que nunca llegó a tener.

2014-10-12 15.36.00 2014-10-12 20.24.08

2014-10-13 16.27.03-1

He conocido hielos dormidos y aguas míticas.

IMG-20141021-WA0024 (1)

2014-10-21 12.01.13

He cedido el paso a los pinguinos, observado harenes de elefantes marinos y grabado a ballenas sumergidas bajo mis pies.

IMG-20141018-WA0021

Quiero volver. Algún día. Quiero ir más allá del fin del mundo. Quiero tener un hogar al que regresar. Quiero seguir conociendo lugares y gentes. Quiero… quiero tantas cosas, tantos sueños por cumplir, y con esa sensación de estar ya en deuda con mi destino…